Els invertebrats
Acuarela 2007
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Aún cuando pueda comportar apartarse de una línea clara, de una figuración de fácil consumo, Raül Fernandez es de los raros músicos de este país que escoge invariablemente el camino que le parece más interesante o excitante, menos aburrido, en coherencia con su goloso apetito musical y un talante artístico distinto. Así, las canciones contenidas en “Els invertebrats”, cuarto álbum de su alter ego Refree, bien podrían haber conformado un disco cristalino, probablemente el más Pop de toda su carrera, puesto que, esencialmente son redondas e inmediatas y tienen pegada, tersura melódica y letras a pedir de boca. Pero él prefirió alejarse de la seguridad y el confort para adentrarse en la selva.En “Els invertebrats” Raül Fernandez apoya su voz en una formación compuesta esencialmente por Giovanni Di Domenico al piano, Manolo Cabras al contrabajo y Oriol Roca a la batería (francotiradores componentes del trío de jazz de vanguardia Sweet Cut) para, tras cinco días (con sus noches) de clausura intensiva en Bruselas, arrojar sus composiciones a un telar de hilos colgantes que se entrelazan libremente en estructuras rítmicas y armónicas mutantes, resolviéndose en nudos y desenlaces, no a la medida de la fórmula (estrofa+estribillo)x2=canción, sino de una búsqueda de explosiones a cada poco, de creaciones de momentos insólitos de armonía casi perfecta, que en seguida se derrumban provocando que empiece de nuevo la búsqueda. Si estas canciones se acercan al jazz es porque siempre andan a la caza de esa colisión nueva, esa belleza hecha de tensiones y solturas.
Pianos rotos, silbidos desafinados, acordes que se abren como huevos estrellados, equilibrismos de una voz afilada y melódica sobre temblorosas cuerdas de contrabajo como los pasos de un gigante que caminara de puntillas. Pero también alta definición en temas que caminan merced a la seguridad de una rítmica tan valiente como poco tramposa y que conceden a la voz su sitio sin usurparle protagonismo. Las canciones se desenvuelven con continuidad en un juego de raros equilibrismos que se resuelven luminosamente. Como ciempiés en contorsiones imposibles, invertebrados que caminan de forma segura e imprevisible.
De hecho, desde otro punto de vista, también hay aquí una colección de retratos, una especie de historieta de viñeta única en que se despliega un ramillete de semblanzas cotidianas de hombres, mujeres y niños (todos ellos, en uno u otro modo, invertebrados), entre la sátira amable y la caricatura, el drama y la irreversible levedad de las vidas corrientes, el amor y la muerte. Juegos y palabras en letras que entran en los asuntos de madurez tocadas a menudo por una bis dulce y cómica:Amanece en la ciudad abstracta con el recuerdo de vidas no vividas, un orgasmo se silencia en un cuarto con la ventana abierta, una dama madura su soledad infértil, un hombre asqueado de su rutina llega donde las putas tambaleándose en un vecindario que se convierte en el barco del que se autoproclama capitán, porteras en peligro de extinción hacen y dicen lo suyo, un negro en medio del atroz océano cavila, amigos reunidos comprueban que no sólo pasan años, amores de pareja quieren soñar como niños, y niños nacen muertos. Odas a la carne, a la posibilidad del placer, la belleza y el amor, y también reflexiones sobre la fugacidad, la caducidad de los cuerpos. El tiempo que a su paso, reforma y conforma, y recorre todo el disco hasta ser el Tema.Refree alcanza con “Els Invertebrats” el cenit en su particular búsqueda hasta la fecha, logrando un ajuste insólito entre la tradición Pop y argumentos musicales más excesivos e interrogantes, combinando patrones que buscan la pequeña perfección de la canción clásica y nuevas indagaciones en campos rítmicos y armónicos. Rotundas canciones-retrato tocadas siempre por la reflexión que han preferido encontrarse con aristas y líneas de fuga multiplicadas. Belleza y vida en clave cubista.
La matrona
Acuarela 2005 [ nois1047 ]
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Refree, el alias de Raül Fernandez, nos entrega un tercer disco que le consagra como uno de los más imaginativos compositores de nuestro país. 12 canciones (7 en castellano, 5 en catalán) que conquistan de principio a fin a través de una rica concepción del pop en todas sus variantes y de un sólido compromiso estético y sentimental.
El tercer disco de Refree comienza con una canción de minuto y medio que es toda una declaración de principios: “ya no hay pena / y las mujeres al pasar / se me enredan / en mi segunda mitad./ Es tan moderna esta ciudad / que hay que celebrarlo todo./ Ya no hay pena, / con lo bien que se me da”. En unos pocos versos ya tenemos los puntos cardinales de “La matrona”: la celebración de la vida, las mujeres, la ciudad que nos rodea, y la aflicción siempre vista con ironía y escepticismo. El título, que hace referencia a la naturaleza más carnal que sexual de la mayoría de los textos del disco, nos avisa de que estamos ante una obra íntima pero expansiva, medida pero entrañable (porque sale de las entrañas y porque a menudo nos arranca una sonrisa de complicidad): Siete canciones en castellano, cinco en catalán que conforman un trabajo emocionante de principio a fin.Tras el debut de “Quitamiedos” (Acuarela, 2002) –un elepé ecléctico y puntualmente brillante– y el paso de gigante dado con “Nones” (Acuarela, 2003), mejor álbum del año para revistas como Rock de Lux, faltaba la consagración definitiva de Raül Fernandez como compositor y arreglista. Sirvieron como prólogo un ramillete de conciertos por todo el Estado, un par de visitas a Portugal y Francia y varias exitosas giras por Rusia, donde llenan sin dificultad salas de capacidad media. Quedaron atrás festivales como el BAM, Tanned Tin o Primavera Sound. Y muchas, muchísimas buenas críticas que podrían haber encorsetado a Raül como una especie de geniecillo excéntrico con demasiados compromisos musicales. En cambio, “La matrona” supone un auténtico desafío musical y sentimental. Si en “Nones” las influencias –o mejor dicho, confluencias- llevaban a Refree a los terrenos de la chanson, del folk arrabalero o la tradición mediterránea ahora nos encontramos con un disco más luminoso. Hablamos aquí de la luz del cielo de California, o de la que nos ciega cuando abrimos la persiana al mediodía tras una noche canalla, o aquella que nos alumbra una idea en la cabeza y entonces nos hace tirar del hilo del recuerdo. Participando del mismo concepto de “canción global” de Randy Newman (es decir, que una canción es un alambicado y al mismo tiempo intrincado nexo de música, arreglos y texto), “La matrona” conjuga accesibilidad y continuos hallazgos. Es un trabajo que se digiere con facilidad desde la primera escucha, pero que sigue ganando con las sucesivas. En cada tema, a veces en cada estrofa, hay paréntesis, puntos suspensivos y comas, detalles e ideas, luces primero y sombras después que hacen resaltar mucho más esa misma luz.
Podríamos hablar del Serrat de “1978” o “… Para piel de manzana”, del “White album” de los Beatles, del Claudio Baglioni de “Solo” o “E tu”, de Vainica Doble o los Beach Boys. Y también del pop orquestal del gran Van Dyke Parks. Además, para el melómano, en el disco hay ingeniosos guiños a Leonard Cohen, Abba, “Smile”, préstamos (que por serlo implican un explícito agradecimiento) que amplifican el alcance de “La Matrona” como un disco que refleja un permanente fluir de ideas. Arreglos, melodías y una rica instrumentación que nunca dejan de asombrar. Pop, gospel, baladas, jazz, estribillos a contrapié, aires a sesentas (finales) y setentas (principios). Los textos son como poemas que pretenden prolongar el reflejo de cosas: un amor, un desamor, el deseo, la doblez emocional de lo cotidiano, que están a punto de desvanecerse por completo. Hablar de “La matrona” es hacerlo de un disco de nuevo insólito en nuestra escena (en cualquier escena, nos atreveríamos a afirmar). Su crisol de sonidos, ritmos, instrumentos, colaboraciones (como las de Irene Tremblay –Aroah- o del mismísimo Sisa), su perfil marcadamente urbano y moderno, singles tan claros como “La invasión de los cuerpos” o “Faltas leves”, el lirismo extremo de “Glorietas” o “Els peus del llit”, y sorpresas como “El cumpleaños” o “L’herència” dibujan una obra que es como un espejo deformante de todas nuestras expectativas. Desde luego, Refree lo han vuelto a hacer.Nones
Acuarela 2003 [ nois1036 ]
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"Nones" no es un disco de "escena", o el lógico resultado de talento, trabajo e inspiración puestos al servicio de la tradición y la modernidad dentro de nuestro mundillo independiente, ese en el que hay que ofrecer continuamente un nuevo enfoque a los medios para que se fijen en ti, o donde todos tenemos complejo de cajera de supermercado de tanto poner etiquetas. Tampoco una obra "alternativa" ni "adolescente". En realidad se trata de una catarsis aparentemente equilibrada, el reflejo de una desgarradora crisis de madurez que deja en nosotros el primer poso de amargura. Trompetas, violines, contrabajo, un omnipresente piano, algunos arrebatos eléctricos y unos arreglos ora sobrios ora experimentales que nunca nos distraen de la intención final de Raül Fernandez, que parece haberse dejado crecer la barba y la poesía.
Las influencias, o confluencias, dentro del margen que va desde Jaume Sisa a Dominique A, pasando por Vainica Doble, el Serrat que tanto encandila a La Buena Vida o un Claudio Baglioni extravagante y setentero, aparecen de forma subliminal. Resulta difícil no pensar en Luigi Tenco, Etienne Daho, Leo Ferré o el alejandrino Georges Moustaki, pero igualmente fácil es darse cuenta de que ninguna de estas referencias se tuvieron en cuenta a la hora de elaborar las 12 canciones de "Nones" (que, por cierto, se trata de una expresión catalana del lenguaje infantil que significa "sueño" o "dormir"... además de su evidente matiz de negación). Es inútil hablar de préstamos, de cantautores, chanson o folk arrabalero cuando es tan evidente que el eje del disco ha sido exprimir al máximo un momento de lucidez creativa. Aquí merece especial atención la rica instrumentación -desde lo oscuro a lo luminoso- del disco y el efecto que ha tenido el hecho de contar con una banda fija y no con una simple amalgama de colaboradores. Sin querer dar rienda suelta al eclecticismo y sin perder de vista que no se trata de simples cameos, en varias canciones del elepé escuchamos la preciosa y melancólica voz de Irene "Aroah" Tremblay, así como la guitarra de Olivier Mellano, habitual de Dominique A. Además, la portada es obra de Françoiz Breut, siempre compaginando brutalidad e inocencia.
"Nones" es fruto de un cruce entre la tradición mediterránea y el jazz, sus cadencias y armonías. Mientras la mayoría de los grupos de aquí beben de fuentes anglosajonas, Refree lo hace de la europea: Francia, Italia y Cataluña parecen las localizaciones perfectas para las canciones de Raül Fernandez y sus inquietantes textos: la crisis del folio en blanco, una rata degollada en el sótano, un padre que espera insomne a que su hija vuelva de fiesta, el final de la juventud, madres solteras y desastres domésticos de diversa índole emocional y sentimental... Temas que Refree remata sin cursilería ni sarcasmo, sin intención paródica, como una especie de Family no-electrónicos y desengañados de la vida, del dolor y del futuro, o como si Nacho Vegas nunca hubiese leído a Dennis Cooper o Raymond Carver ni escuchado a los Bad Seeds. En "El hueco" -que trata sobre encontrar un espacio en el que sentirse bien en soledad, un hueco en el que pensar y entender el pasado- le dedica un pequeño homenaje a la escritora Belén Gopegui y su novela "La escala de los mapas". Desde luego, Raül Fernandez -que canta tanto en castellano como en catalán- se toma muy en serio lo que dice y como lo dice.Escuchar "Nones" es una experiencia que reúne las sensaciones de ver una película de esas que retumban en la cabeza y el corazón cuando sales del cine, leer un libro que deja huella y, por supuesto, vivir una serie de canciones (con sus agudas letras y sus músicas cuidadas, en la riqueza y en la pobreza) que son tan verdaderas como fieles a la realidad. Si bien es cierto que un poeta es lo menos poético que existe, por discos como este algunos han comenzado a escribir sobre música. Y por discos como este mucha gente ha dejado de escribir sobre música.
Quitamiedos
Acuarela 2002 [ nois1025 ]
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Refree es el alter ego de Raül Fernandez (ex-Corn Flakes, ex-Sitcom) y también el nombre bajo el cual desarrolla sus composiciones más personales y arriesgadas. A pesar del carácter individualista del proyecto, Refree significa una puerta abierta a trabajar junto a la gente que admira. No hay limitaciones predeterminadas, no existen colaboradores fijos, ni tampoco la coherencia estilística es de vital importancia en este proyecto. “Quitamiedos” significa el disco de debut de Refree. Diez canciones concebidas bajo una instrumentación distinta y particular. Y, además de ciertas influencias (como Nick Drake o Yann Tiersen), ésta es seguramente su particularidad más bella y personal: los acordes dejan paso a las texturas y los desarrollos truncan la redondez, aunque por debajo sigue sobreviviendo la canción de autor personal e íntima. Para conseguir esto, Refree pidió a gente que valora y con la que en algunos casos también comparte amistad que participaran en sus composiciones.
Así en “Quitamiedos” encontramos a Françoiz Breut cantando en castellano una de las canciones más hermosas del disco, tema que entusiasmó al mismo Dominique A, a Abel Hernández de Migala y Emak Bakia tocando los registros más graves en “Feo y Malo”, a José Luis Aguado de Manta Ray y Viva las Vegas susurrando en el tema que da nombre al disco y a Helena Miquel de Élena haciendo coros. Además, en el álbum han tocado Reynald Colom y Llibert Fortuny, dos de los principales músicos de la escena de jazz de Barcelona, a quienes ha acompañado el contrabajista de Chocadelia, Héctor Moras, más la valiosa ayuda de algunos de sus compañeros en Élena. “Quitamiedos” es seguramente el disco más arriesgado de Raül Fernandez, una de las personalidades más inquietas de la música nacional. Actualmente y sin contar Refree, milita en los grupos Élena, Romo y Shudo y anteriormente formó parte de los ya desaparecidos Corn Flakes (grupo clave de la independencia nacional de principios de los noventa) y de los fugaces Sitcom.




